Reseña: Richardson – Writing: a method of inquiry. Sergio

Richardson, L. (2005) Part 1: Qualitative Writing, y Parte 3: Writing Practices. In Richardson, L., & St. Pierre, E. A. .Writing: A Method of Inquiry. The Sage handbook of qualitative research (p. 959–978). Sage Publications Ltd.

En los apartes 1 y 3 del capítulo Writing: a method For Inquiry del Sage Handbook of Qualitative Research, Laurel Richardson establece la idea de que la escritura, más que una forma de representar ideas ya constituidas y resultados de investigaciones finalizadas, es en sí misma una forma de investigación (inquiry, en inglés).

En sus textos, Richardson empieza por hacer un recuento histórico de la división entre la escritura que se considera ficcional y la que se considera científica. A grandes rasgos, el siglo XVIII ve la separación de la escritura literaria y las de las ciencias sociales —que pretende ser precisa y sin ambigüedades—, y el siglo XX ve la reunificación de la ficción dentro del lenguaje científico social. En el presente, Richardson afirma que el posmodernismo ha fortalecido la idea de que la escritura siempre es parcial y local, y que no solo describe la realidad objetiva sino que crea la realidad social.

El cuestionamiento posmoderno —desde, por ejemplo, el posestructuralismo, el feminismo o las teorías queer— a las formas tradicionales de escritura cualitativa trae consigo una nueva forma de escribir, que la autora denomina etnografía CAP, por las siglas en inglés de Procesos Creativos Analíticos. Según Richardson, bajo CAP están en igualdad de condiciones el proceso de escritura y el resultado, y se expande la idea de la triangulación —es decir, validar hallazgos a través de diferentes métodos— con la idea de cristalización: la creación de muchas caras que permiten visibilizar un fenómeno de maneras diferentes, tomando prestados elementos de muchos géneros: literarios, artísticos y científicos.

En cuanto a las formas en las que es posible evaluar esta nueva etnografía CAP, Richardson propone cuatro criterios: la contribución al entendimiento del fenómeno social, el mérito estético, la autoreflexividad, y el impacto en acciones futuras. Aunque los criterios se tornan ambiguos, y eso puede plantear problemas en las burocracias institucionales de la academia, me parece interesante que Richardson entiende como “merito estético” la idea de que una forma de escritura invite a actuar y a establecer nuevas interpretaciones. Es decir, se valora qué tan fructífera es una obra no en cuanto a su contenido concreto sino a cómo los lectores siguen elaborando sus ideas. Así, la evaluación se extiende y se dilata en el tiempo.

El concepto de “historias de escritura” también tiene un lugar importante en el texto. Para Richardson, las historias de escritura son reflexiones acerca de por qué y cómo se llegó a escribir lo que se escribió. Preferiblemente, tal historia tiene igualmente la forma de una narración escrita que se integra al contenido de la etnografía. A través de las historias de escritura se logra autorreflexividad acerca de los constreñimientos institucionales, familiares, y personales que definen lo que es posible o no producir en la escritura propia. En mi opinión, estas historias de escritura conformarían una muy buena estrategia para situar nuestros proyectos de investigación, y para reflexionar acerca de lo que es posible para nosotros como estudiantes del doctorado. Por ejemplo, como hemos insistido en varias sesiones, con respecto al estatus de la investigación-creación, o con respecto a la posibilidad de producir investigación que no exista solamente en medios escritos.

Hay que destacar también el carácter experimental de la propuesta de Richardson, y su insistencia en hacer uso extensivo de estrategias explorativas, que tratan de remover los lugares de comodidad de quien escribe. Justamente la sección 3 del texto establece una lista de ideas para seguir a la hora de escribir etnografía CAP. Aquí quisiera mencionar las que considero más salientes:

—Probar con diferentes metáforas para conceptualizar la academia, la propia subjetividad y el objeto de estudio.

— Intentar reflexionar acerca de los formatos de la escritura y sus fundamentos no examinados conscientemente.

— Colaborar con otras personas y comunidades

— No solo tomar notas de campo sobre el fenómeno que se estudia, sino también tomar notas de campo de escritura, que consiguen ideas sobre lo que se puede plasmar en el texto, dificultades o flujos de pensamiento estilístico.

— Probar escribiendo en medios y géneros diversos la misma idea, para verla con lentes diferentes.

— Hacer lo mismo con los datos: cambiarlos de perspectiva.

En conclusión, la metodología CAP propone una forma experimental de escribir etnografía a través de la toma de riesgos creativos y la puesta en marcha de la autoreflexividad acerca de las propias prácticas. Sin embargo, esa misma libertad creativa puede poner en apuros a la metodología en cuanto a la manera en la que es recibida y evaluada dentro de la academia. Es allí donde justamente la reflexividad propia debe invitar a los demás a que establezcan interpretaciones fructíferas para que el resultado sea bien recibido y pueda, poco a poco, abrir las estrecheces institucionales.

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