LA MARÍA. CUENTO CORTO

María es una mujer joven que se fue de su casa en Mercaderes al Sur del Cauca para escapar de su mamá que le pegaba. Se voló con Jorge un venezolano que manejaba un camión y paraba a almorzar todas las semanas en un restaurante cerca a su casa. 

A los 17 llegó a Tumaco donde Jorge había conseguido un trabajo manejando un taxi del mismo dueño del camión. Él salía desde las 1 de la mañana hasta las 6, llegaba a la casa a dormir y se levantaba de nuevo al mediodía, almorzaba y se iba de nuevo hasta las 8 o 9 de la noche. 

Mientras tanto María, en su casa, con pena de ir al colegio a terminar 10 y 11 porque ya estaba muy grande para eso, sin conocer a nadie, sin poder pedirle trabajo a nadie y con miedo a salir porque “ya unos manes la arrinconaron el otro día”. Pasa todo el día mirando el face donde ha comenzado a encontrarse con el mundo y a aprender cosas nuevas.

En esta rutina lleva 3 años donde su vida se ha convertido en un entramado digital que incluye algunos amigos en España y México, y una amiga cercana en Estados Unidos que está aprendiendo español hablando con María al tiempo que le enseña inglés. María pertenece a grupos de fans de BTS, que escucha todo el día, se aprende sus canciones y las traduce, y complementa sus clases de inglés siguiendo grupos y temas de aprendizaje de este idioma, su sueño es irse del país. También es aficionada al manga, algo que heredó de su papá que, antes de irse, pintaba todas las tardes en la entrada de la casa. 

Hace un año consiguió trabajo en una fotocopiadora cerca a su casa donde aprendió a pintar en computador con el hijo de la dueña que estudia diseño gráfico. Ella sueña con ser diseñadora y abrir su propia fotocopiadora, pero se la imagina más grande, con plotter, impresión de camisetas y hasta ha pensado en hacer tatuajes en un futuro, cuando aprenda. 

No quiere riqueza, le parece que la gente rica tiene jodido este país, pero si quiere tener tranquilidad, vivir independiente -la verdad ha pensado en separarse de Jorge porque él ya no la quiere-, hacerse su plata y un día viajar a Corea. 

Las opciones de abrir fotocopiadora propia por ahora no son muy buenas, se está ganando 400 mil pesos al mes, de esa plata le manda 200 mil a su mamá y se queda con otros 200 mil que apenas le alcanzan para sus cosas, así que no le sobra ni un peso; el otro día conoció a un man de la Cámara de Comercio que le dijo que se presentará para el Fondo Mujer Emprende que de pronto le salía una plata, así que se fue para el colegio donde le prestan internet y comenzó a buscar. 

Ella no terminó el colegio pero maneja bien internet así que se metió a la página y comenzó a leer las reglas. De entrada un negocio de fotocopiadora parece no caber en ninguna de las temáticas de la convocatoria, y revisando las posibilidades, debería irse por mujer cacaotera porque acá dicen que ese es el gran negocio, pero la verdad no tiene ni idea de cómo sembrar cacao. 

Revisa desconsolada, no cree poder ser una emprendedora. Busca la definición en internet:

  1.  [persona] Que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo.
    “Ulises era el héroe más emprendedor del ejército griego”
  2.  [persona] Que establece y desarrolla una empresa o negocio.
    “los comerciantes lombardos eran muy ingeniosos y emprendedores”

El primer resultado es del diccionario, sigue bajando y encuentra economipedia.com que dice algo así: “Un emprendedor es una persona que tiene la capacidad de descubrir e identificar algún tipo de oportunidad de negocios. Así, con base en ello, organiza una serie de recursos con el fin de darle inicio a un proyecto empresarial.” “María: Yo nunca he sido buena con las oportunidades, alguna vez un jefe guerrillero se enamoró de mí y me quería llevar al monte, me decía que me trataría como una reina y tendría un escuadrón a mi servicio. Yo estaba de paseo donde unos conocidos así que decidí escaparme de ese pueblo. Mi hermana me decía que mucha gueva, que me había perdido una tremenda oportunidad para salir adelante (…) Mi mamá también me quiso vender a un ganadero cuando tenía 13 años, yo me volé de la casa un mes y no volví hasta que ese man se había ido y le hice prometer a mi mamá que no me volvería a vender; de pronto si me hubiera ido con ese man, quien quita, ahora sería una mujer prestante de Popayán.”

Descubrir le gusta, pero poco hay que descubrir en una fotocopiadora, “ese negocio ya está inventado, de pronto a más de uno se le paren los pelos cuando vea que hago tatuajes, pero eso ya es normal en todo el mundo y pronto se volverá normal acá también.” piensa María.  

Recursos no tiene, lo que gana se lo gasta, la educación más bien poca, es una dura dibujando mangas pero eso a quién le interesa o quién va a pagar por eso; así que no cuenta con recursos para iniciar un negocio.

Cuenta con su talento, con su honestidad, con las ganas de salir adelante, cuenta con algunos amigos porque ella siempre ha sido firme con sus amigos; tiene la ética muy clara cuando piensa en el negocio: no quiere enriquecerse, le gustaría ayudar a los demás comenzando con su familia, pero extendiéndose a todas las personas de Mercaderes; le molesta la desigualdad y quisiera pertenecer a un grupo feminista porque cree que las cosas entre hombres y mujeres debería ser iguales; la política no le interesa porque eso es algo en lo que ella no se mete.

Finalmente decide llenar los papeles con su amigo de la Cámara de Comercio que se sienta con ella a ayudarle, logran mandar antes del cierre. María se llena de ilusión porque piensa que ya mandó los papeles y con su amigo del gobierno, eso está casi listo. Le ayudaron a hacer proyecciones financieras y a definir una tabla de precios, logró llegar a su propuesta de valor mezclando estilos de Corea y Colombia para buscar una línea gráfica nueva que espera estampar en camisetas, stickers, pocillos y hasta en el cuerpo; definió sus clientes, jóvenes de Tumaco y luego de todo Nariño que quieren verse cool con tendencias de Asia que están de moda en todo el mundo; ya sabe cuánto le va a entrar al mes y comienza a soñar con mandarle a su mamá, con arreglar la escuela donde estudia su hermanito y la carretera para la finca de sus abuelos que ya no pasa un carro ni con la doble; también sabe cuánto le cuesta cada cosa y cuánto le va a pagar a las personas que trabajarán con ella. 

Pasan los días y no llega el resultado, María se desespera y entra a la página diariamente para revisar pero no ve los resultados; encontró un teléfono de contacto donde llama sin parar a veces por más de una hora pero nadie contesta, llenó el formulario que aparece en la página para preguntas, escribió al correo, buscó en internet, pero nada, nadie le da razón. 

Un día yendo al centro a comprar pescado se encuentra con su amigo de la Cámara de Comercio: “- María: Ve, Walter ¿Cómo vas?¿Qué pasó con la convocatoria esa? – Walter: Hola María, rato sin verla, eso ya salió se lo ganó una gente pero nadie conocido de acá de Tumaco. Parece que van a montar unas cacaoteras grandes por el lado del batallón del ejército, pero ni idea de quién serán. Chao María, me cuenta si necesita algo.”

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