Uso de las metáforas / Mario

Uno de los elementos que Lakoff, G., & Johnson, M. (2001) señalan para entender la función lingüística de las metáforas, es cómo estas dependen del contexto en que son proferidas y como las expresiones son recipientes con un número indeterminado de significados que son independientes de los conceptos y de los hablantes. Esta versatilidad en el cambio semántico hace de la metáfora un recurso con un poder para cambiar visiones y, porque no, generar conciencia de asuntos que podrían ser ordinarios, precarios y comunes a la luz del sentido teórico, pero que se convierten en significado a partir del contexto, del hablante y uso de poder en contextos sociales y políticos (Van-Dijk, 2017).

Uno de los escenarios en donde el significado de las metáforas no está en la oración misma sino en quien la dice, es el sacerdote de la iglesia católica. De hecho, a la figura del sacerdote los fieles le otorgan autoridad, pensando que, eso creía, que esa serie de sentencias eran de inspiración divina. Así que, refutar e interpretar la metáfora, no era un asunto en el que el significado estaba en el “recipiente de conocimiento” personal, sino que era dado por alguien con autoridad humana-divina.

Recuerdo una intervención metafórica que, en el texto del evangelista Marcos, Jesús de Nazareth hace a la tempestad:

“Marcos 4

35 Este día, al atardecer, les dice: «Pasemos a la otra orilla.»

36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban

otras barcas con él.

37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la

barca, de suerte que ya se anegaba la barca.

38 El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le

dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»

39 El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla,

enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza.

40 Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?»

41 Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues

¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»”

Jesús le habla con el viento y le ordena que enmudezca, obedeciendo dicha orden y así se calma la tempestad. Esta narración se desarrolla en un contexto marítimo y dadas las descripciones subsiguientes que hace el evangelista, el lector se puede ubicar con facilidad en el contexto geográfico, recreando las imágenes en su mente como si fuera esta una película. La actitud triunfalista de Jesús al increpar al viento, dado su poder sobre la naturaleza, hace que le miedo humano surja en los discípulos cuando el mar se clama y no cuando se sienten en peligro por la tormenta. Ante esta actitud Jesús reprocha la cobardía y la falta de fe de los discípulos cuando estos sienten temor y se preguntan por la identidad de Jesús.

Recuerdo que en muchas predicaciones este hecho es compartido en las homilías como una falta de fe, es decir, esa forma manifiesta de no tener respeto por la figura de Jesús, la cual es condición de posibilidad para controlarlo todo. Sin embargo, tengo para mí que esta posición termina configurando una política que establece una suma autoridad en el mundo habitado, puesto que se establece un orden, una jerarquía y un control social.

Tratando de traer este relato bíblico a al análisis de los discurso, los lenguajes y la comunicación, esa condición de autoridad es aprovechada por sectores católicos de ultraderecha que arremeten contra distintos asuntos sociales, políticos, económicos educativos y culturales, ya que según este sector católico no se puede agrietar las estructuras establecidas. Así, por ejemplo, aparecen tuits que desprecian todo tipo de estereotipos de género, negando la oportunidad de nuevas expresiones de sexualidad y constriñendo temas relacionados hasta con el mismo modo de ser sacerdote católico:

Gráfico 1. Comentario sobre la sexualidad.


Recuperado de https://twitter.com/Friedducha/status/1271476852033335296


Gráfico 2. Crítica a Jesús.

Recuperado de https://twitter.com/ZigaPrez/status/1377899727304458240

Gráfico 3. ¿Sacerdotisas? 

Recuperado de https://twitter.com/Rafael_Narbona/status/1367223232475054089

Finalmente, considero que el uso de metáforas como el de la Tempestad Calma nos ubica en un territorio fronterizo de significados, que por un lado hace que se tenga esperanza en un ser superior que acompaña y salva; pero que, por otro lado, paradójicamente justifica un actuar que sesga y busca un determinismo en todos los escenarios del de vida y de ser en el mundo. Tal vez el miedo de perder lo establecido de quienes se consideran con autoridad para controlarlo todo, hace que la metáfora pierda el sentido de la libertad con la que el ser humano se enfrenta a lo nuevo, lo comprende, lo asimila, respeta y hace constitutiva esa diversidad de un mundo cambiante.  

Bibliografía:

Biblia De Jerusalén: nueva edición revisada y aumentada. Bilbao: Editorial Descleé De Brouwer, S.A., 1998, 1895 p. ISBN: 84-330-1304-1

Lakoff, G., & Johnson, M. (2001). Metáforas de la vida cotidiana (C. González Marín, Trad.; 5a.), 39–91. Cátedra.

Rodrigo-Mendizábal, I. (2020). Análisis del discurso de lo político: Notas para una metodología aplicada a Twitter. En S. Rivera Magos & B. C. Reis (Eds.), Comunicación Política: Debates, estrategias y modelos emergentes (pp. 209-245). Planeta y Universidad Autónoma de Querétaro. [disponible en Amazon para Kindle y Paperback: https://www.amazon.com/Comunicaci%C3%B3n-Pol%C3%ADtica-Debates-estrategias-emergentes/dp/8418385154

Van-Dijk, T. A. (2017). Análisis crítico del discurso. Revista Austral de Ciencias Sociales, (30), 203-222.

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